El camino de siempre

Siempre he pensado que es complicado describir una batalla, sobre todo si eres partícipe y más aún cuando estás inconsciente la tercera parte de ella. Pero ahí estábamos Isaac, Juliana y yo de frente a nuestro anfitrión que mantenía a Ixchel como rehén.

-¿Qué los hizo demorarse tanto? –preguntó nuestro contrincante soltando a Ixchel quien se desplomó contra el suelo-. Suponía que eran más inteligentes pero ahora que son como sus antecesores, sólo un puñado de inútiles que nunca comprendieron el peso de sus poderes, gente sin ambiciones que se limitaban a observar y “proteger” las redes de la realidad.

            Con un único gesto abrió un portal detrás de él para dejar entrar al ejército de arañas humanoides del que acabábamos de escapar.

            -Es tiempo de terminar con esto, al ser ustedes los últimos tejedores estoy a un solo paso de ser el amo de la realidad –dijo él con una sonrisa triunfal- ¡A ellos!

            Todo el mar de arañas se abalanzó sobre nosotros, borrando la distancia que nos separaba y el campo de acción que teníamos para hacer cualquier cosa. Ixchel en el suelo estaba volviendo en sí poco a poco y observé de reojo, también, que detrás de las arañas una densa niebla estaba borrando las paredes del jardín en el que nos encontrábamos. Las arañas ya habían pasado de largo a nuestra amiga y el anfitrión cuando el jardín se había transformado en un asedio cercado. Estábamos a segundos de ser atacados por el ejército cuando Ixchel despertó y se puso en pie.

            -¡NO! –gritó Ixchel con fuerza y el símbolo que habíamos visto en la puerta que le correspondía brilló en su pecho, de sus manos emanaba luz del mismo color. Se sintió un temor en la tierra y ella se veía translucida; no sé si por la luz que emanaba de sus manos y su pecho o por la niebla que había inundado el jardín y que comenzaba a envolverla. La luz hizo reacción con la niebla y en la explosión nos aventó a todos en diferentes direcciones.

Al caer y poder ver lo que quedaba después de la explosión, el escenario se había transformado, ya no estábamos en el jardín, ya no había una fuente en el centro. Debajo de Ixchel había una rosa de los vientos formada a base de mosaicos y la niebla me dejaba ver que aquello era el centro de una encrucijada. “La casa había cambiado de forma otra vez” pensé. En donde yo había caído era justo uno de los caminos de esa encrucijada y pude sentir como mi cuerpo empezaba a absorber energía de algo atrás de mí. Algo que me estaba llenando de poder para sentirme capaz de vencer a nuestro enemigo, cuando voltee a mis espaldas pude observar cómo se iba materializando una casa muy parecida a mi café en el callejón de los artistas. Al lado del camino iban apareciendo símbolos de luz similares a los de la puerta que me había sido asignada y que avanzaban de la casa hacia el centro de todo lo que estaba sucediendo. Un golpe seco en la cara me sacó del trance en el que estaba hipnotizado, cortesía de una de las arañas humanoides que estaban sobre mí. Logré hacerlo desmayar cuando lo abracé para robarle la energía suficiente para hacerlo desistir. Busqué a mis amigos en la batalla e Isaac por su parte trataba de congelar a los tres o cuatro que trataban de atacarlo pero la ansiedad y la desesperación no le ayudaban mucho y eso debilitaba sus tejidos de tiempo. Juliana creaba barreras entre ella y sus enemigos o hacía que el suelo se los tragara a la mitad pero no era suficiente ya que eran muchísimos más que nosotros. Cuando esquivaba los ataques se movía de un lado a otro y pude ver que cuando sus pies se cruzaban con uno de los caminos de la encrucijada, éste brillaba y daba la impresión de que ella era más fuerte.

-Issac, ponte en el camino que tienes a la izquierda –le grité y sin preguntar nada me obedeció y también adquirió más fuerza y el camino se llenaba de luz, incluso el tiempo se detenía para más arañas que antes y hacía más lentas a las que los rodeaban.

Otra casa se materializó al final de ese camino.

Ixchel seguía en el centro de todo con el anfitrión a sus espaldas, tratando de volver a sujetarla bajo su poder. Con todas mis fuerzas aventé a uno de los humanoides hacia él pero chocó con una barrera invisible que los protegía. Sin embargo esto causó que ella se diera cuenta de lo que sucedía atrás de ella e intentó escapar sin mucho éxito. El anfitrión la tomó del brazo y la jaló hacia él.

            -¿A dónde crees que vas, basura inútil? Aún no he acabado contigo –le dijo al sujetarle la cara con fuerza para verla a los ojos y luego dejarla caer al suelo de nuevo como si fuera un desecho vacío. Para la mala suerte del anfitrión, ella cayó a la orilla del camino que aún no estaba iluminado. Fue entonces cuando vi que los flujos del tiempo, energía, materia y espacio corrían en ambos sentidos hacia el anfitrión y hacia nosotros.

Y las cuatro casas que rodeaban la encrucijada con la rosa de los vientos en el centro lo observaban todo en silencio.

Él reía victorioso, con cada carcajada se hacía más fuerte y no podíamos hacer algo para evitarlo. El ejército de arañas nos mantenía ocupados y nos empezaba a debilitar.

-¿Sienten eso? ¿Cómo el poder fluye en ambos sentidos? –Les grité con fuerza y todos asintieron- Podemos robarle la energía y gan…

En ese momento sentí cómo caía al suelo y mi cabeza se impactó con una piedra. Un flujo caliente recorrió mi cráneo y perdí la vista. Lo último que escuché fue a Ixchel volver a gritar –“¡NO!”.

Después nada, todo era oscuridad.

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