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La casa mas vieja

En otros tiempos las cosas empezaban de alguna manera: con la noche más oscura. O lluviosa. O con una vez que era como no eran todas las demás porque siempre “había una vez” cuando uno quiere contar algo. Y regularmente los que quieren contar algo son aquellos que han vivido mucho y, después de tanto, lo único que les queda es contarlo. Digo, para qué querrías tanta vida transcurrida en tu cabeza o en la de los demás si no es para contarla -aunque cabe decir que algunos prefieren olvidar que pasó- como es la historia de la casa más vieja.

Cuando toda ésta gran ciudad era campo a la orilla del bosque llegó  una mujer cansada de tratar con las mentiras, con los abandonos y empeñada en perseguir los pedacitos de su alma que podrían pegar  su corazón roto. Dispuesta a encontrarse algún lugar donde echar raíces, donde pudiera ser y donde pudiera estar sin esa ansiedad que el gran colectivo inevitable llamado sociedad le causaba. Al decidir que era ridículo el sentirse tan sola estando tan rodeada de gente se escapó del pueblo que la vio nacer más nunca consideró su hogar. Después de viajar por días se encontró a sí misma en la soledad y el abrazo del bosque de La Merced. Encontraba particularmente reconfortante la plática que el viento solía tener con los árboles y la comida que encontraba entre una u otra rama, incluso –como muchos otros personajes que ella no conocía- le gustaba bailar al ritmo que el río le cantaba.  No quería que aquello se cansara de ella como ella lo había hecho del lugar de donde venía pero tampoco quería perder el hecho de tener ese mundo a su alcance así que decidió hacer su hogar ahí, en la orilla, así como también hay gente a la que le gustan más las orillas del pan que el centro. Le gustaba estar sola y sentirse en la mejor compañía que el mundo le podía ofrecer.

Así fue como, poco a poco, construyó su hogar. Aprendió mucho de la naturaleza y de las verdades del bosque, aprendió a querer a los árboles más que a las personas. Aquello se convirtió en un hogar para vivir abrazando a todos los seres y espíritus que la mantenían. Hasta el día en que otra alma perdida la encontró, hasta que el sentimiento que ella amaba del bosque la había seducido en una persona que era un montón de caminos andantes, ramas, ríos y entendía su necesidad de esa soledad que la hacía sentirse libre. Años después tendrían hijos, llegaría más gente, construirían más y más y más. Y sin embargo, la regla se mantendría: no estropear la soledad, no traer el caos del que huían, ni molestar al bosque que los observaba con cautela. Pero no nos salgamos del renglón, esa es otra historia, éste cuento es sobre los inicios y termina cuando esa otra persona se presentó a si misma ante la mujer hablando de historias, de otros mundos y de un par de ojos que quería conquistar.

Él, con las siguientes palabras, le insistía:

 

Las historias siempre empiezan de alguna manera:

Con una mudanza a la escena del crimen para involucrarse en algo que invariablemente matará a los protagonistas.

Con un encuentro para enamorarse, tener crisis, peleas, reír y decidir que no quieres vivir sin esa persona.

Con la asignación de la misión más peligrosa de la historia de las misiones peligrosas.

Con un extraño llegando al pueblo.

Todas, sin embargo, tienen una misma tarea:

Lograr que de alguna manera, te quedes con ellas.

Así como yo espero, que de alguna manera, te quedes conmigo.

 

Así fue como entre dos compartieron la soledad del bosque, como se pusieron las primeras palabras que sirvieron para construir lo que ahora es la casa más vieja.

Y como se destruyó mucho de lo que se planeaba.

I · Para no olvidar

Español · 4 páginas ilustradas · leíble online

Sé que algunos de ustedes quizá ya hayan leído de Iseldis cuando la publiqué hace como dos años en Novelistik. Pero también sé que muchos se quejaron de que dicha plataforma era muy difícil, que no cargaba, que no los dejaba leer más allá del primer capítulo.

Pensando en eso, aquí se las traigo de nuevo en entregas mensuales corregida, accesible y ahora ilustrada.

Si no la haz leído antes, bienvenido a la isla de Angharad y el misterio de la mujer detrás de la niebla.

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