En la ciudad de Allá Lejos

(Tomado de las anotaciones del moleskine de cierta mujer que puede -o no- tener buenas razones para querer destruir el Café de Nadie.)

La capital de éste país es la ciudad de Allá Lejos, también es la tercera ciudad más grande y la segunda más habitada del mundo. Mucha gente la detesta por estar tan llena de gente, de contaminación, de delincuencia, pero también mucha gente la ama porque le encuentra el lado entrañable.

Creo que es como todo, entre más grande sea tiene más cosas buenas y más cosas malas. Sólo es cuestión de saber por dónde, cómo y con qué tacones caminar.

Aunque he visitado ciudades mejor cuidadas, más impactantes y mejor organizadas; y vaya que he visitado muchas ya que mi profesión me hace viajar bastante por todas ellas, ésta ciudad siempre tendrá un espacio en mi corazón por haberme ayudado cuando estaba perdida y no tenía a donde ir.

Siempre hay algo que hacer en ella. No importa a donde mires, algo está sucediendo. Hay en el sur una colonia con un gran parque, llena de artistas, que me recuerda un poco al callejón donde empezó toda mi historia. También, tiene un gran teatro de las bellas artes en el centro, justo afuera de una estación del metro que es una réplica de la entrada a una estación del metro de una ciudad cercana a la ciudad de Donde Nunca.

Si la pudiera comparar con alguna otra, diría que lo más cercano es a la ciudad de Donde Nunca, en un país del otro lado del océano donde se habla otro idioma. Ambas son mayormente nubladas (una por que todo el tiempo llueve y la otra por el smog), húmedas, tienen una gran red del metro que distribuye a su población de un lado a otro y lo más importante: debajo del metro existe una ciudad paralela, el Distrito Arcano, construida por y para gente como nosotros. Gente que se esconde del ojo humano de las maneras más inteligentes, sutiles y… “a la vista” posibles.

Llevo más de treinta años habitando en ella cuando mi carrera no me mantiene viajando para entretener al mundo de los que no son como nosotros. En ella encontré un hogar y una justificación para mi hambre, una razón para mi existencia, el arte no es para personas que lo entreguen al mundo, personas que lo dejan pasar y no lo devoran, es para nosotros.

Nosotros somos el arte y nosotros lo hacemos ser.

 *****

(En alguna otra página de la misma libreta)

Gracias a la llave-estrella por dejarme entrar y al pequeño fantasma que me la regaló. Que sin ella no hubiera aprendido sobre la fuerza que ahora poseo, no sería capaz de reclamar lo que alguna vez fue mío, lo que extraño y aquel callejón donde te perdí al ganar esta hambre insaciable. Por eso mismo, El Café de Nadie debe caer. Si yo perdí todo lo que fui para ser lo que ahora soy, el mundo puede todo lo que tú quieres.

El mundo sabrá de nosotros, querido, aunque sea lo último que haga.

Larga vida al arte en manos del arte.

Emily La’vie

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  • sktd!

    OMGOMGOMG! Esas descripciones se me hacen conocidas *is pensive*

    • Ian

      Sí es lo que crees :3